Ofrebrería, esa gran desconocida

Taller de Orfebrería con utensilios básicos
Cuando pensamos en arte, normalmente hacemos referencia al teatro, la música, danza, pintura o incluso escultura, pero rara vez fijamos nuestra atención en aquellas artes mal denominadas “menores”. Una de las que más adeptos ha perdido con la llegada y renovación constante de las nuevas tecnologías, es precisamente mi profesión: la orfebrería. 

La orfebrería se define como el trabajo artístico realizado sobre un utensilio o adorno, fabricado a partir de metales preciosos como el oro y la plata. Empleando variadas técnicas como son el martillado en frío, el batido, los chapados y soldaduras, se obtienen piezas de todo tipo, desde joyas a artículos decorativos.




Recorte de lámina de oro
En este punto muchos de vosotros podríais pensar “Entonces si la orfebrería trabaja los metales nobles y resulta tan variada su producción, ¿es lo mismo que la platería y la joyería?", y aunque sería un planteamiento muy razonable, resultaría erróneo. A diferencia de la orfebrería, la platería se centra en el adorno y ornamentación destinado al interior de edificios, empleando exclusivamente la plata; por su parte, la joyería fija su producción en adornos corporales (collares, anillos, pulseras, pendientes… etcétera) empleando metales más diversos (plata, zinc, rodio, oro, platino, oro blanco…) e incluso resinas y materiales reciclados. A mayores, cabe destacar que la orfebrería apareció por primera vez en la prehistoria, mientras la joyería y la platería como tal surgen a partir del s.XII.

Juego de Té (Platería) y Collar de cápsulas tintadas (Joyería)
La Historia de la Orfebrería comienza en el Neolítico, cuando aparecen los primeros resquicios de metalurgia del planeta, empleando el cobre, el oro, la plata y el bronce se crean diademas lisas, collares rígidos y brazaletes, que podrían haber indicado el poder económico o el prestigio social de su portador. Los descubrimientos de tesoros como el de Tartessos en España (actual emplazamiento de Huelva, Sevilla y Cádiz), reflejan el gran prestigio y valor que esta profesión tenía en nuestra península hace miles de años.
Collar de cobre de época Neolítica y Tesoro de Tartessos
Pero los orfebres también fueron colmados de alabanzas en otras partes del mundo; Egipto, por ejemplo, fue tildado como una de las grandes cunas de la metalurgia gracias a sus increíbles exvotos de la dinastía XXII así como a sus detallistas y coloridos nemes y pectorales esmaltados a fuego. Esto atrajo a numerosos pueblos (entre ellos los fenicios) con intención de saquear y robar aquellos increíbles tesoros, pero en su lugar obtuvieron los conocimientos necesarios para imitar e incluso mejorar el arte destinado a los faraones.

Triada de Micerinos y Pectoral de oro
Fue precisamente este pueblo belicoso y conquistador el que empleó por primera vez el concepto “marca del fabricante” por medio de pequeñas muescas y signos con forma de sello, que permitían autentificar su autoría. De este modo la pieza cobraba un valor extraordinario al tratarse de grandes y reconocidos maestros, o se abarataba ante el trabajo de los menos vanagloriados.

Collar y Brazalete fenicios en oro rebajado
Un par de siglos después, los fenicios legarán a sus vecinas (la cultura minoica y la cultura micénica) este arte milenario, que será empleado para la realización de máscaras mortuorias y vasos de índole ceremonial. A su vez y continuando con el ciclo, esta tendencia será heredada por Grecia, que fue una de las mayores distribuidoras, importadoras y exportadoras de orfebrería del mundo.
Máscara funeraria de Agamenón y Vaso de Vafio
Posteriormente a este momento y hasta la Edad Moderna, la orfebrería se empleará casi por completo al adorno y ofrenda en los lugares de culto religioso. Así, el arte bizantino, románico y gótico de la Edad Media, centrará sus esfuerzos en decorar cálices, púlpitos, arquetas, relicarios e incluso efigies de santos, al igual que el barroco y el renacimiento, con ejemplos tan claros como las Puertas del Baptisterio, de Bernini.

Arqueta y cáliz labrados; puertas del Baptisterio de Florencia (bronce), autoría de Bernini.
No será hasta el s.XIX que la orfebrería vuelva a cobrarse el espacio dominado por la joyería, gracias al interés de artistas como René Lalique y empresas de la talla de Tiffany´s, que dieron un giro de 180º a la consideración que hasta entonces se tenía de este noble arte. Empleando vidrio esculpido, diamantes, técnicas a fuego y las nuevas tendencias dl, Art Noveau, se impulsó el diseño y adquisición de piezas cargadas de fantasía e imaginación.

Collar Escarabajo de Lalique; Collar y Broche de Tiffany's
Actualmente la orfebrería es un trabajo artesanal que ha sido relegado y olvidado por la sociedad, que desconoce su rica cultura y laborioso trabajo, llegando al punto de existir algo menos de 11.000 orfebres titulados en todo el mundo. En mi caso, este hecho me ha empujado a innovar en mis técnicas de creación y, aunque sé que jamás seré un Lalique ni un bien considerado orfebre del s.IV a.C, espero al menos poder complacer a aquellos de vosotros, estimados lectores, que aún sentís pasión por un oficio con tantos siglos de reconocimiento.
Anillo y Pendientes de diseño de nuestra marca: Waru Waru.




Waru Waru

Waru Waru es una marca de orfebrería con historia y para gente con historia.
Todo en esta vida tiene un significado, un trasfondo, y está marcado por la cultura personal o global de una sociedad y momento. Nuestra marca no quería ser menos y por ello la elaboración de cualquiera de nuestros productos comienza con la lectura, ya sea de carácter histórico, legendario o novelesco, que nos inspira para crear cientos de bocetos. De ellos surgen nuestras piezas de orfebrería, cargadas de la personalidad de sus historias: los elefantes de Anibal, los girasoles de Van Gogh, el cristal de Scherezade o las letras del anillo mágico de J.R.R. Tolkien deambulan por Waru Waru esperando compartir su historia con su futuro dueño.
Porque nosotros creemos que si cada persona es tan única como su historia, cada joya también merece serlo.

Puedes leer aquí los artículos que escribe en Revista Promocionarte. 




1 comentario:

  1. Anónimo10/20/2015

    Me parece super interesante! Tiene que ser un verdadero lujo contar con una orfebre en la plantilla.

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