What a Feeling de Waru Waru


Cada día cuando me levanto por la mañana temprano, hay un sinfín de canciones que rondan mi cabeza y que me provocan un tarareo incontrolable e involuntario, pero cuando pienso en mi marca de artesanía (Waru Waru) la melodía que mejor la define es sin duda “What a Feeling” de Irene Cara, más conocida por ser parte de la banda sonora de la conocida película “Flashdance”. 




Uno de los motivos por la que la escojo como referente de mi marca es su ritmo, tan tímido al principio,  que poco a poco va convirtiéndose en una desenfrenada explosión de energía. Waru Waru es un tanto similar, ya que empezó muy tímidamente con materiales y diseños muy básicos (podríamos decir incluso simplistas), y poco a poco ha ido expandiéndose en un mundo de variedad, de ideas e imaginación que tratan de hacerlo diferente, mejor y más completo. El otro motivo es, sin duda, su letra cargada de ilusión y emotividad que conmina al oyente a seguir adelante, no rendirse y hacer de su sueño su pasión. Waru empezó de la misma manera, como una actividad que llenaba mis días de hastío y promovía mi creatividad, hasta que un día (aún no sé bien cómo ni en qué momento) se convirtió en mi pasión y mi forma de vida.

Al principio de esta aventura no había nada, tan sólo el vacío y la imperiosa necesidad de crear; esa idea resplandeció para mí constantemente, aún ocultándose en la sombra del temor a fallar ante el devastador y duro mundo que nos rodea, como bien señala la letra de la canción. Pero en algún momento del camino creo que te das cuenta de lo importante que es seguir tu sueño, que da igual lo que otros te digan o que te desanimen, porque al final debes vivir creyendo que todo es posible y que con tu esfuerzo y dedicación se logra cualquier cosa. De igual forma que un pianista toca horas y horas para mejorar, o un bailarín practica sus pasos de baile para no tropezar, un soñador debe seguir soñando para hacer sus sueños realidad.


Esta canción refleja ese pensamiento y en los momentos en que me siento cansada, en que me encuentro con la falta de respeto de una sociedad que cada vez encuentra más placer en la cultura de la fabricación industrial, en que pienso en dejarlo todo y buscar eso que llaman un “trabajo normal”, escucho esta música y siento cómo recobro mis fuerzas poco a poco; mi optimismo, mis ganas de continuar, y de no abandonar mi sueño por nada. Puede que no tenga la suerte de Alex Owens (la protagonista de Flashdance) y nunca consiga mi meta de hacer de mi pasión una gran marca (dicen que no para todos está hecho el reconocimiento ni los escalones de la grandeza) pero incluso aunque así fuera, ¿qué hay de malo en seguir un sueño? La voluntad nunca es menos si se juegan todas las cartas, si se pone toda la carne en el asador, y se da el cien por cien en la pista de baile.



Sé que algún día, pese a los momentos de rabia y frustración, miraré atrás y veré todo mi esfuerzo, mi dedicación, mi creatividad, mi tiempo y mi vida, invertidos en cumplir un deseo, un objetivo: que Waru Waru sea una gran marca de orfebrería. Y entonces, sabiendo que hice caso omiso a los comentarios que señalan el trabajo artesanal como un simple hobby, sabiendo que dejé de lado los malos momentos y continué siempre hacia delante, escucharé “What a feeling” de fondo en mi taller, y sonreiré.





2 comentarios:

  1. Excelente publicación, me gusta mucho como va conjunta la comparación del gran trabajo de Waru, con "What A Feeling".
    Muy bien escrita y bien escogida la canción.
    Hasta otra entrada, Waru Waru! :)

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  2. Creo que llevo 20 años escuchando esa canción cuando necesito darme brío en cualquier cosa que hago. Cada vez que cambio de mp3, es de las primeras que paso. ¡Qué buena! Jamás pasará de moda.No hay nada de malo en seguir un sueño, por Dios, al contrario, si no seguimos un sueño, ¿qué estamos haciendo aquí?

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